VÍA ORAL

El medicamento se administra por la boca. Es la vía más habitual, ya que es una forma cómoda y sencilla de tomar la medicación. También  es segura (en caso de sobredosificación se puede efectuar un lavado gástrico o inducir el vómito). Como inconvenientes destacaremos que la absorción no es rápida (el intestino delgado es la zona de absorción más importante), que parte el fármaco puede sufrir procesos de biotransformación en el aparato digestivo por acción de los jugos gástricos o por inactivación hepática y la posible irritación de la mucosa gástrica. Las formas farmacéuticas que se toman por vía oral son los comprimidos, cápsulas, grageas, jarabes, soluciones, suspensiones y granulados.

¿PUEDO PARTIR LOS COMPRIMIDOS?: En principio los comprimidos se deben tragar enteros, pero se puede en aquellos casos en que no se haga para dividir la dosis (salvo que el comprimido sea ranurado), sino para facilitar la administración. Nunca se deben partir los comprimidos con recubrimiento entérico o de liberación retardada. Esto causaría que el principio activo no se absorba correctamente o se inactive.

¿PUEDO ABRIR LA CÁPSULAS?: Las cápsulas también están pensadas para tragarlas enteras, pero salvo que sean entéricas o exista información en el prospecto que lo desaconseje, se puede hacer.

¿CÓMO PREPARO UNA “SUSPENSIÓN EXTEMPORÁNEA”?: Hay que añadir agua hasta la marca que tiene el envase, pero nunca de una sola vez. Empezaremos añadiendo un poco de agua y agitamos. Después completamos con agua hasta la marca de enrase.

VÍA SUBLINGUAL

El comprimido se coloca debajo de la lengua, una zona de absorción rápida, y se deja disolver. Así se evita la acción de los jugos gástricos y la inactivación hepática. No se traga.  No es necesario tomar líquidos. Es una vía de urgencia en algunos casos (ej:nitroglicerina).

VÍA TÓPICA

El medicamento se aplica directamente en la zona a tratar, puesto que normalmente se busca una acción local. La intención es acceder a la dermis (la piel se divide en epidermis, dermis e hipodermis), algo muy influenciado por el estado de la piel. Así, la absorción es menor en la vejez y mayor en la infancia. Las formas farmacéuticas para aplicación por vía tópica más habituales son los polvos, soluciones, cremas, lociones, geles, pomadas y ungüentos.

¿ES LO MISMO UNA CREMA QUE UNA POMADA?: No. Las cremas son emulsiones. Las emulsiones son mezclas homogéneas de líquidos inmiscibles, como el agua y el aceite. Normalmente las cremas tienen dos fases, una acuosa y otra oleosa, mientras que las pomadas carecen de la fase acuosa, por lo que no puede haber emulsión. Las pomadas y ungüentos están constituidos por grasas.

VÍA TRANSDÉRMICA 

Es la vía que utilizan los parches transdérmicos para administrar fármacos que pueden pasar a través de la piel.

VÍA OFTÁLMICA

Los medicamentos se aplican directamente en el ojo. Se busca una acción local. La biodisponibilidad es baja, pero esta vía permite alcanzar concentraciones de principio activo elevadas. Existe absorción a nivel de la córnea. Es muy importante que el envase no toque el ojo durante la aplicación del fármaco para evitar contaminaciones. Pueden ser soluciones (colirios) o pomadas.

VÍA ÓTICA

La vía ótica está limitada a la aplicación tópica de fármacos en el oído externo. Sólo permite una acción local. La forma farmacéutica empleada en este caso son las gotas óticas.

VÍA INTRANASAL

El medicamento actúa en la mucosa nasal. Se suele aplicar en forma de pomada o soluciones (gotas y nebulizadores).

VÍA INHALATORIA

La absorción del principio activo tiene lugar a través de la mucosa. Los efectos son locales o sistémicos (generales). El medicamento se administra mediante nebulizadores (transforman los líquidos en un vapor frío” o inhaladores. Los inhaladores permiten el uso de polvo o de líquido. Los inhaladores dosificadores presurizados suministra una dosis con cada pulsación.

VÍA RECTAL

Se administra el medicamento a través del ano. La absorción por vía rectal es buena al ser una zona muy vascularizada por las venas hemorroidales. Además, se evita el paso por el hígado de la sangre que lleva el fármaco desde la mucosa rectal (evitamos el llamado “efecto de primer paso”). Se utilizan supositorios y enemas.

VÍA VAGINAL

El medicamento se introduce en la vagina y la absorción se lleva a cabo a través de la membrana lipoidea. Normalmente se buscan efectos locales. Por esta vía se utilizan pomadas, comprimidos y óvulos vaginales. Casi siempre vienen acompañados de un aplicador, así que es muy importante leer el prospecto para saber usarlo correctamente.

VÍA PARENTERAL

El medicamento se administra mediante una inyección. Las vías de administración parenteral más importantes son la intravenosa, intramuscular y subcutánea, pero existen otras menos utilizadas como la intraarticular, intracardiaca, intraarterial, intratecal, peridural, etc. La vía parenteral es una vía de urgencia. La respuesta es muy rápida.

VÍA INTRAVENOSA: El medicamento se inyecta directamente en una vena. Se utilizan venas superficiales o cutáneas para inyectar solamente líquidos. La distribución es muy rápida al llegar el fármaco directamente a la sangre. Eso hace que sea muy difícil frenar sus efectos, sean adversos o no. Es por ello que esta vía de administración no es preferente, pero sin duda es la más rápida. Se pueden administrar grandes volúmenes de medicamento.

VÍA INTRAMUSCULAR: El medicamento se inyecta en un músculo (brazo, nalga…). El tejido muscular está muy vascularizado, por lo que el líquido inyectado difunde entre las fibras musculares y se absorbe rápidamente. El volumen inyectado por esta vía es pequeño. Normalmente no más de 5 ml.

VÍA SUBCUTÁNEA: El medicamento se inyecta bajo la piel. Normalmente en el abdomen o en el muslo. No es una zona muy vascularizada, por lo que la absorción es lenta. Se pueden inyectar pequeñas cantidades de medicamento (en torno a los 2 ml) en forma de suspensión o solución. También se pueden administrar pellets o comprimidos de liberación sostenida. Al utilizar esta vía de administración se busca una absorción lenta, duradera y sostenida.

 

 

Autor: Luis Marcos Nogales (farmacéutico).

Enero 2012. Actualizado Abril 2013