Hace unos años, mi entonces novia y ahora mujer, también farmacéutica, se encontró por la calle con una amiga de su madre. La buena mujer llevaba mucho tiempo sin verla y entre otras cosas le preguntó:

-¿Y qué has estudiado?

– Farmacia.

– ¡Uy que pena! ¡Si tú eras muy lista!

La ignorancia campa a sus anchas, y en lo referente a la profesión farmacéutica todavía más. A mí me pasó algo parecido:

– En qué trabajas?

– En un laboratorio farmacéutico (por aquel entonces vivía en Madrid y trabajaba en la industria farmacéutica, junto a otros farmacéuticos que realizaban su labor en los departamentos de producción, garantía de calidad, control de calidad, registros, I+D, desarrollo galénico, departamento médico, dirección técnica, dirección general…)

– ¡Ah! ¿Eres químico?

– No, farmacéutico.

Desde entonces, cada vez que enseñaba las instalaciones del laboratorio a las visitas, lo primero que hacía tras presentarme era decir: “…y soy farmacéutico”.

Espero que con esta web el brutal desconocimiento que hay sobre nuestra profesión se disipe un poco. Quizá así se nos valore más. No se nos valora porque no se sabe lo que hacemos, lo que hemos hecho ni lo que somos capaces de hacer. Lo peor es que muchos farmacéuticos tampoco lo saben.

 

Luis Marcos Nogales: Farmacéutico.

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