Disruptores endocrinos: bisfenol A, ftalatos, parabenos…

Muchos estudios alertan del riesgo para la salud del bisfenol A, parabenos, ftalatos y otras sustancias químicas, pero se desconoce el umbral de exposición que se considera nocivo. En los últimos meses se han publicado numerosos trabajos que lo relacionan con enfermedades de muy diversa índole. Uno de los más recientes, que aparece en el número de marzo de Journal of Allergy and Clinical Immunology, da cuenta de una asociación entre la exposición al BPA y un mayor riesgo de asma infantil.

Tras descartar otros factores asociados al asma, los investigadores observaron que sólo existía una asociación positiva entre el contacto postnatal con el disruptor endocrino y la enfermedad. En cambio, la relación entre la exposición prenatal y el riesgo de disnea y asma era inversa. Este resultado contrasta con el de un estudio anterior que constató que la exposición al BPA durante el segundo trimestre de gestación incrementaba el riesgo.

Desarrollo cerebral: otro estudio reciente, publicado en la edición on-line de Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) el 25 de febrero, ha mostrado en neuronas de ratón, rata y humanos que el BPA puede afectar al desarrollo cerebral al alterar la regulación génica. En enero, PLoS ONE recogía un estudio que explicaría, al menos en parte, el vínculo entre BPA y diabetes tipo 2. Ese mismo mes aparecía en Kidney International una investigación que vinculaba el BPA a un mayor riesgo de enfermedad cardiaca y renal en niños y adolescentes.

La obesidad, la diabetes tipo 2 y los problemas de fertilidad también figuran entre las patologías recientemente asociadas al BPA.  El  Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) está actualmente evaluando un informe denominado Estado de la ciencia de los disruptores endocrinos 2012.

El informe de 2012 asegura que ya existen estudios que aportan “evidencia de efectos reproductivos adversos (infertilidad, cáncer, malformaciones) debidos a la exposición a disruptores endocrinos y también hay pruebas crecientes de los efectos de estas sustancias en la función tiroidea, la función cerebral, la obesidad y el metabolismo y la homeostasis de insulina y glucosa”.

De ahí que los responsables del documento señalen la conveniencia de adoptar medidas para minimizar la exposición a estos compuestos. Entre otras razones, porque es posible que los nuevos datos que emerjan aporten perspectivas aún más negativas.

A pesar de las incógnitas, la prudencia se va haciendo hueco en los órganos de decisión. Prueba de ello es la prohibición del bisfenol A en los biberones en la UE, que algunos países han extendido a todos los materiales en contacto con alimentos infantiles.

 

 

FUENTES DE DISRUPTORES ENDOCRINOS:

 
  • DDT y sus metabolitos. Plaguicidas. Fueron prohibidos en 1972, pero siguen apareciendo en sangre y tejidos humanos.
  • Dieldrín. Plaguicida prohibido en Estados Unidos en 1974.
  • Clordecona. Plaguicida prohibido en Estados Unidos en 1977 Endosulfán y compuestos relacionados. Plaguicidas actualmente en uso.
  • Toxafeno. Plaguicida prohibido en Estados Unidos en 1982.
  • Alquilfenol polietoxilatos. Surfactantes industriales presentes en detergentes, componentes de plásticos con propiedades antioxidantes y/o maleables.
  • Ftalatos. Ablandadores del plástico en chupetes y mordedores. Plastificantes del PVC y cosméticos.
  • Bisfenol A. Precursores de resinas epoxi. Subproductos de plásticos tras digestión microbiana y degradación.
  • Butilhidroxianisol. Antioxidante.
  • PCB. Transformadores eléctricos, prohibidos en 1970.
  • Fenilfenol. Limpiadores, desinfectantes.
  • Bifenilos polibromados. Retardadores de la llama.
  • Perfluorados. Recubrimientos en sartenes y utensilios de cocina.
  • Parabenos. Cosmética.
  • Benzofenonas, canfenos y cinamatos. Filtros UV empleados en cosmética.

 

Fuente: Nicolás Olea. Curso de Actualización en Pediatría 2012.

Referencia diariomedico.com   |  11/03/2013 00:00